Una Postboda motera.
¿Quién dice que las sesiones de postboda tienen que ser solo vestidos blancos y pies descalzos en la arena?
Cuando Coral y Adrián me dijeron que querían incluir su gran pasión en su reportaje, supe que estábamos a punto de crear algo único. Hoy os traigo una sesión de postboda en Marbella con mucha personalidad, cuero y el rugido de las motos como banda sonora. Un escenario natural: Las Dunas de Artola y Cabopino. Elegimos el entorno natural de Cabo Pino (Marbella), un lugar donde la vegetación salvaje y las dunas doradas ofrecen un contraste espectacular. A diferencia del estrés del día del "sí, quiero", la postboda nos permitió disfrutar de una tarde distendida, sin prisas y con la luz perfecta del atardecer de la Costa del Sol. Pasión por las motos y el detalle. La verdadera esencia de esta sesión fue integrar la pasión de la pareja. No fueron solo "atrezo"; las motos son parte de su historia. Logramos capturar imágenes potentes donde la elegancia del traje de novia y la fuerza de las máquinas se fusionaron en un entorno idílico. Lo mejor de la jornada:
- La naturalidad: Al estar en su elemento, Coral y Adrián se olvidaron de la cámara.
- El contraste: La delicadeza del entorno natural frente a la estética motera.
- La luz de Marbella: Esa hora dorada que solo tenemos en el sur y que hace que cada fotografía brille con luz propia.
JUANJO MIRANDA
